jueves, 15 de enero de 2009

Visita al Paraje de Huétor-Santillán (Granada)


Este otoño hice una de mis escapadas al campo. Cogí el coche y por la A-92 llegué al Paraje de Huétor-Santillán, en la provincia de Granada.



El Paraje se encuentra en la Sierra Nevada, muy cerca de la capital granadina, viniendo desde Almería, desviándome de la autovía a la altura de El Molinillo.



Mi interés por la zona era tratar de localizar ejemplares de Quejigo (Quercus faginea Lam.), perteneciente a la familia de las fagáceas, orden de las fagales, un tipo de roble adaptado a regiones menos húmedas que sus hermanos de las regiones cantábricas y pirenaicas. Es un roble de unos 15 metros de altura, con un máximo de 20, de tronco derecho, grisáceo, copa amplia y poco densa. La hoja es más coriácea, de bordes casi espinosos, ovaladas, que asemejan más una encina que un roble, de formas variadísimas especialmente tratándose de brotes de raíz.



Se ha comprobado que las primeras hojas del año mantienen formas más constantes, mientras que las del verano y rebrotes son de formas más variadas, más estrechas y agudamente dentadas. Pueden encontrarse tamaños diferentes en hojas del mismo pie.



Escasean las zonas con presencia de quejigos. En este Paraje forma bosques mixtos con la encina (Quercus ilex), a una altitud que ronda los 1.000 metros sobre el nivel del mar. Los suelos de Sierra Nevada están formados por calizas, dolomías y areniscas calcáreas, esquistos, filitas y calcitas. Soporta mal la sequedad estival.



Puede encontrase también en la zona almeriense de Sierra Nevada y en Sierra de Filabres, sobre terrenos silíceos, aunque lo vemos también sobre los terrenos calizos de Sierra Nevada, Sierra de Huétor y La Peza en Granada. Sobre los terrenos silíceos sufre la competencia de otro roble, el melojo o rebollo (Quercus pyrenaica Willd.).



Acompañando a estas masas boscosas podemos encontrar árboles, arbustos y matorral como Acer granatense, Sorbus aria, Cotoneaster granatensis, Berberis hispanica o Amelanchier ovalis.



Sesudos botánicos distinguen dos subespecies de este árbol: la que aquí encontramos es Quercus faginea subsp. faginea; la otra es Q. faginea subsp. broteroi, que se localiza por la vertiente atlántica, Extremadura y Portugal, pudiendo vivir más cerca del nivel del mar hasta los 700 (1.000) metros de altitud.



Es un endemismo ibero africano y, salvo en alguna parte de Francia, sólo se encuentra en la Península Ibérica, y Marruecos hasta Túnez, montañas del Rif hasta los montes Tlemcen.



Ha sido una especie muy castigada por la mano del hombre, sufriendo en el pasado numerosas talas que casi la hacen desaparecer de sierras como la Bética. Esta pérdida ha sido clave en parte de la deforestación y erosión que sufren nuestras tierras de Andalucía. Observo bastantes bellotas en el suelo que inician su germinación emitiendo la característica raíz pivotante de este género y es posible que sea fácil su reproducción para reforestar nuestros montes.





















Y aquí tenemos a los retoños, para plantar el próximo mes de octubre si todo sale bien. Preparen ganas, entusiasmo y riñoneras.




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